martes, julio 31, 2007

Interior / G. Owen

De Gilberto Owen
Las cosas que entran por el silencio empiezan a llegar al cuarto. Lo sabemos, porque nos dejamos olvidados allá adentro de los ojos. La soledad llega por los espejos vacíos; la muerte baja de los cuadros, rompiendo sus vitrinas de museo; los rincones se abren como granadas para que entre el grillo con sus alfileres; y, aunque nos olvidemos de apagar la luz, la oscuridad da una luz negra más potente que eclipsa a la otra.
...............Pero no son éstas las cosas que entran por el silencio, sino otras más sutiles aún; si nos hubiéramos dejado olvidada también la boca, sabríamos nombrarlas. Para sugerirlas, los preceptistas aconsejan hablar de paralelas que, sin dejar de serlo, se encuentran y se besan. Pero los niños que resuelven ecuaciones de segundo grado se suicidan siempre en cuanto llegan a los ochenta, y preferimos por eso mirar sin nombres lo que entra por el silencio, y dejar que todos sigan afirmando que dos y dos son cuatro.
De Línea (1930)

"Si no fuera por las fotografías, quién diría que he existido", dijo Owen, y curiosamente, metido en Google, sólo pude hallar esta imagen suya:

Gilberto Owen (El Rosario, México, 1905 - Filadelfia, Estados Unidos, 1952)

3 Comments:

Blogger Tristán said...

Este coment sólo es para que el señor Owen no se vaya en blanco, para que por lo menos exista, pues.

Bien decía Juarroz que pensar en un hombre, se parece a salvarlo.

13 septiembre, 2007 23:42  
Blogger Lo-que-serA said...

De los contemporáneos, Owen es el que más me intriga. Primero, por recomendacion; segundo, por paisano de mi padre; tercero, por... no lo sé. Pero me intriga. Mírelo aquí, calladito, como el suspenso del ave en medio del cielo.

25 septiembre, 2007 16:55  
Blogger Tristán said...

Ah, sangre norteña? Esa no me la sabía.

29 septiembre, 2007 17:31  

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